“A mí la filosofía me gustaba mucho, pero era difícil de entender”, me dicen una madre o un padre a menudo. “Uf, profe de Filosofía. Eso es muy complicado”, me dicen algunos amigos. “Ahora en la Universidad estamos dando una asignatura que me recuerda mucho a la filo”, me dicen muchos exalumnos.
Todos estos comentarios comparten
una cierta admiración, un cierto miedo y un deseo. La admiración por una
disciplina compleja, pero que se intuye profunda y, por lo tanto, importante. Miedo
porque su dificultad nos impida acercarnos a ella o, lo que es peor, desvele
nuestras debilidades. Deseo de aprender y de aprovechar lo aprendido.
A quienes tienen el deseo,
bienvenidos a este blog. A quienes tienen miedos, adelante, intentaremos que no
sea para tanto. A quienes tienen admiración, enhorabuena, pues es un motor para
el aprendizaje.
A lo largo del curso
compartiremos recursos, ideas, recomendaciones y referencias para padres y
madres, niños y adolescentes, convencidos de que la filosofía es, como decía
Ortega y Gasset, “inevitable”, porque inevitable es para el ser humano pensar. Encontrar
el placer en ese pensar es la tarea más humana.